echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
¡Está bien, ¡yo puedo hacerlo sóla! exclamé con confianza mientras tomaba firmemente las bolsas de mandado.
En ése momento, rechacé la oferta de ayuda y procedí a llevar yo sóla los mandados a través del concurrido mercado.
Poco después, mis hombros y espalda latían de dolor mientras mis brazos luchaban contra el peso de los mandados y la tensión de las agarraderas sobre mis hombros y brazos.
Al detenerme en la fila de seguridad, reflexioné sobre la insensatez de mi elección.
A veces sentimos que podemos manejarlo todo por nuestra cuenta, nos olvidamos de que estamos llamados a depositar todas nuestras preocupaciones en Dios, porque Él está dispuesto y es capaz de llevarlas por nosotros.
Sin embargo nosotras como mujeres queremos hacer las cosas por nuestra cuenta y rechazamos la ayuda que nos brindan, Dios nos ofrece su mano y a menudo rechazamos Su ayuda o recogemos las cargas poco después de haberlas dejado a Sus pies. Depositar nuestras cargas es una elección continua, llena de fe, que requiere humildad y confianza.
En medio de las muchas tensiones de la vida, la dulce oferta de descanso de Dios es constante.
Él está obrando todas las cosas para nuestro bien y Su gloria, así que hoy, rehúsa estár sobrecargada, despojándote del pesado manto de la ansiedad, lánzalo sobre los hombros de Dios y avanza con un manto
Mujer De Fe🖊🙌🙏🏻

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