En el vaivén de la vida, cada latido y cada respiro nos recuerdan que nuestros días, cada uno de ellos, pertenecen al Señor. Sin embargo, nos enfrentamos a la inquietante elección de vivir según nuestro propio calendario o sintonizar nuestros relojes al tiempo de Dios. Podemos seguir adelante por nuestra cuenta, o podemos entrelazar nuestros pensamientos y sentimientos con los de Él, descubriendo Su voluntad para nuestras vidas.La devoción a Dios no se limita a momentos de lectura bíblica, canto de salmos u oración constante.
Indudablemente, Dios ha trazado un camino lleno de actividades cotidianas y aparentemente mundanas que también forman parte de Su plan divino.
Una diversidad de experiencias se despliega ante nosotros, experiencias que Dios espera que vivamos y completemos.
El autor del libro de Eclesiastés nos revela que hay un tiempo señalado para cada cosa bajo el cielo. Además, nos asegura que Dios ha colocado la eternidad en nuestros corazones, infundiéndonos un sentido de lo eterno en todo lo que pensamos, hacemos y somos.
Si Dios hace "todo hermoso en su tiempo", entonces, al sincronizar nuestro caminar con Su reloj eterno, nuestras vidas adquirirán un hermoso sentido del tiempo divino.
Nuestros días se tornarán valiosos y llenos de propósito cuando vivamos para Él, en cualquier contexto en el que nos encontremos.
Mujer De Fe 🙏🏻 🙌
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